jueves, 26 de febrero de 2009

sábado, 7 de febrero de 2009

lunes, 2 de febrero de 2009

El azul infinito de esta Habana

Estaba convencido de que mi viaje a Cuba (Varadero, Santa Clara, Matanzas, La Habana) durante el mes de enero, y por razones que nada tienen que ver con el turismo, daría lo suficiente de sí como para escribir una entrada interesante en este blog. Nada más lejos de la realidad, pues ahora, ya veis, prefiero no escribir ni una palabra sobre Cuba. Confesémoslo, a los españoles nos encanta hablar de nuestra antigua colonia, da igual si para condenarla como asentamiento de todos los males de la humanidad o para defenderla como depositaria de nuestros ideales. Cualquiera de estos juicios no tiene demasiado sentido, por tratarse justamente de nuestros juicios, y no del juicio crítico, sobrio y maduro que es capaz de emitir el mismo pueblo cubano sobre sí mismo.
Por eso me limito a dejaros un par de testimonios. No soy muy bueno con la cámara, a pesar de lo cual he colgado algunas fotos de La Habana, uno de los lugares más mágicos, contradictorios y cautivadores que he visitado. Y como yo no tengo el don de transmitir lo mágico, mejor os dejo un escrito de una habanera que, por ser partícipe y creadora de esa magia, sí es capaz de hacerse cargo de la extraña belleza de esta ciudad.























EL AZUL INFINITO DE ESTA HABANA
Abro mis ojos al día y la efervescencia de la mañana destruye mi silencio de sueños. Me gusta levantarme y caminar descalza hacia la terraza, respirar hondo el aire fresco y liviano. Apoyar mis codos en el balcón y recorrer con la vista el azul infinito de esta ciudad hermosa.
El mar, en el horizonte, limita y amplía mi vista, abraza esta ciudad y la inunda y le da luz. Me gusta caminar por las calles, perderme entre el ajetreo cotidiano, sentirme parte de la vida de cada persona con la que me cruzo, tratando de descubrir esa luz interior que los embellece de alguna forma.
Siento esta ciudad respirar bajo mis pisadas. Siento en mi piel la suya. Experimento esa suciedad limpia de los edificios, ese revuelo de colores, olores, gritos, sábanas, música, arte y vida en mi cuerpo todo.
Esta Habana se abre y me enseña, bajo la luz dorada y cálida del amanecer, el verde único de los árboles, sus árboles y también los míos. Yo tengo un árbol que beso entre los pliegues de la corteza y acaricio sus nudos rudos y ásperos cada mañana. Yo creo que me habla (aunque a veces mi mente me tiende trampas) y yo le hablo, por si me puede escuchar.
Subir por la calle G es sentirse en un sueño de brumas boscosas, mármoles manchados, monumentos de zapatos sin cuerpo, bancos sin asientos, pero aún hermosos y los eternos enamorados perdidos que suben incansables la colina.
Desde el monumento blanco de la estatua negra se contempla ese sueño que se desliza hacia abajo como un río y se pierde en el mar. Y se ven todos los pequeños ríos de calles de números y letras enmarañarse bajo la copa de los árboles entre casas de aspecto solemne, otras descarriadas y algunas aristocráticas de puros laberintos interiores.
La calle L es más moderna y más real, llena hasta el tope de mujeres flacas y gordas en licras, melenudos universitarios, timbiriches, colas de guaguas y camellos, cinéfilos, turistas en bermudas y sandalias, mujeres que venden su alma y hombres con almas de mujeres. La cumbre de este reino de locos es la Universidad de La Habana con su escalinata extenuante y su madre de brazos abiertos.
Mas allá empieza la conga, los orishas, los rezos y la vida mas dura. Estilos se entremezclan, iglesias y templos que compiten en grandeza y altura, guardavecinos como encajes que se esconden entre ventanas enmohecidas, balcones contra la ley de la gravedad y ropas tendidas en alambres. Centro Habana es una amalgama de mundos antagónicos, una ciudad cosmopolita, barroca y a veces casi irreal. Con sus calles anchas va envejeciendo siguiendo la línea del Malecón hasta llegar a la Habana Vieja.
Ésta es la parte de la ciudad que mas amo, quizás porque me maravilla su belleza de vieja coqueta, su acertijo de calles de nombres sonoros, el polvo de siglos que transpiran las casonas coloniales, los adoquines, las verjas, los balcones, todo. Me gusta caminar esas calles, adentrarme en ese mundo perdido en el tiempo y el espacio. En la Habana Vieja me siento segura, rodeada de aguas tibias que me abrigan y me llevan de un lado a otro deslumbrada de tanta luz, suciedad y colores.
Obrapía, Cuba, Mercaderes, Obispo, todas me las conozco, a todas las amo, las admiro y las recorro. Por eso me gusta tanto caminar sin norte preciso, sin orden ni preferencia, caminar por el simple hecho de hacerlo y de sentirme viva. El puerto, vaivenes de barcos, de amores, de ron, de petróleo, de comida y de tabaco. Oscuro espejo al que la ciudad se vuelca con todas sus virtudes y defectos, errores y aciertos, héroes y hombres comunes que viven el hoy sin pensar en el mañana. Aguas negras de ondas que se expanden infinitas, de pequeñas patanas que de milagro las atraviesan atestadas de gentes, animales y sudores.
No sé cómo ya estoy en el Morro. Creo que tal vez volé, no lo se. Estoy parada en la baranda en lo mas alto del faro con el viento golpeándome la cara y el sol besándome los labios. Así, con el mar bajo mis pies y la ciudad en el horizonte ante mis ojos me hace entender el hipnotismo mágico y embriagador que atrapa a los forasteros.
La ciudad se extiende infinita de oeste a este con sus barrios de obreros: La Víbora, Santo Suárez, Lawton, Cerro; con sus barrios de palacetes de arquitectura exquisita: Miramar, Playa, Siboney; con su reguero de casas como puntos, sus árboles que la invaden como un hongo verde. Abajo la vida transcurre, el mundo cambia y la gente aún se ama.
Una guitarra se oye a lo lejos. Acaricia mis oídos con sus notas imprecisas, con sus suspiros rasgados. El sol me da de frente en la cara mientras las nubes navegan en un azul imposible. El sol, la música, las nubes, el cielo, el calor, la vida incesante que se mueve a mí alrededor me hace decirte así, despacio, casi sin pensarlo: ¡Cómo te quiero mi Habana!

(Camila Valdés León, 13 años, noviembre del 2001)

lunes, 1 de diciembre de 2008

Por el camino yo me entretengo

Como el propio Joaquín me advierte, en todo este libro hay menos palabras que en cualquiera de mis entradas; eso tiene que ser algo bueno. En cambio, hay muchos Dibujos y otras cosas. Estas navidades tienes dos opciones: regalar otra vez otro bestseller infumable o disfrutar, a pequeñas gotas, de la belleza y dulzura de los trazos de sus dibujos. Vosotros veréis.


Por el camino yo me entretengo puede comprarse en librerías o en Edicions de Ponent.

sábado, 22 de noviembre de 2008

"Ish bin ein Bearleener"


Indique por favor en los comentarios la solución al jeroglífico.

jueves, 23 de octubre de 2008

La situación de los investigadores en España

En el discurso político y mediático, el Gobierno presume de su apuesta por la investigación y la innovación como medio principal para superar la crisis económica, pues ello sería un incentivo para el aumento de la productividad. De hecho, el Ministerio de Ciencia e Innovación anunció que facilitaría la llamada "carrera investigadora", por la cual estos investigadores dejan de ser meramente becarios; eso sí, después de que la Unión Europea le obligara a ello (actualmente, existe abierto un proceso judicial por incumplimiento de esta exigencia).
Es el Ministerio, y no las Universidades, el organismo público principal que contrata a investigadores predoctorales o posdoctorales, que desarrollan su trabajos científicos o académicos en diferentes tipos de instituciones, principalmente universidades. Dentro de esta política de investigación, el Ministerio ha optado generalmente por enviar a sus investigadores posdoctorales a centros extranjeros, con el objeto de beneficiarse legítimamente del alto nivel de la investigación en otros países y, principalmente, porque la inmovilista y endogámica universidad española no facilita en absoluto la incorporación de estos trabajadores (la primera universidad española, la Complutense de Madrid, es ejemplo de que tenemos motivos para sentirnos satisfechos: puesto 34 a nivel europeo y 140 a nivel mundial según el ranking de universidades).
Eso sí, éste es el discurso político del Ministerio, al menos en lo que respecta a la política de investigadores posdoctorales. La realidad es bien diferente. Aquí os dejo la carta escrita por la Federación de Jóvenes Investigadores, como protesta a la política de investigación del nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación:

"En los próximos días se publicará, por fin, la resolución de la convocatoria para Estancias de Investigadores PostDoctorales en Centros Extranjeros del Ministerio de Ciencia e Innovación, encuadrada en el marco del Plan Nacional I+D+I. Con esta publicación terminará un proceso que evidencia el pobre lugar que ocupa la investigación en este país.
Estos contratos son la única fuente de financiación estatal para la investigación postdoctoral en el extranjero y se publican en el último trimestre de cada año con el objetivo de que los investigadores seleccionados se incorporen a un centro de investigación a partir del 1 Octubre del año siguiente. La solicitud de estos contratos conlleva un largo proceso de preparación por parte de los candidatos que implica, entre otras cosas, la redacción de un proyecto de investigación, contactar con una institución de acogida, conseguir el visto bueno al proyecto y, finalmente, una carta formal de aceptación de la institución receptora. Los escasos quince días que el Ministerio da de plazo para presentar las solicitudes obligan a los investigadores a preparar sus propuestas con bastante antelación. Sin embargo, para sorpresa e indignación de los que preparamos nuestras propuestas para el año 2007, el Ministerio anunció que la convocatoria correspondiente a dicho año se publicaría "En el primer trimestre del año 2008". La convocatoria, sin embargo, no se hizo pública hasta Mayo del 2008, es decir, 17 meses después de la anterior convocatoria, publicada en Diciembre de 2006.
A este retraso inicial, hay que sumarle el casi medio año (de Mayo a Septiembre), que ha tardado el nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación en enviar las solicitudes presentadas al órgano que las evalúa, la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (ANEP). Tiempo que no ha de extrañarnos si tenemos en cuenta la falta de personal del flamante nuevo Ministerio para verificar la documentación enviada por casi dos mil solicitantes. La subsanación de documentos fue, además, abierta en pleno mes de Agosto, lo que hizo que muchos solicitantes se vieran excluidos al no poder reunir la documentación requerida, muchas veces un simple sello o una firma, en sus centros de acogida.
Los empleados de la ANEP se vieron obligados a evaluar en un tiempo récord, y a causa del escaso margen que les dio el MICINN concluyeron sus trabajos la semana pasada, casi un mes después de la fecha en la que deberían haber comenzado las estancias: el 1 de Octubre. Este retraso ha obligado a los candidatos a pedir disculpas a los centros y grupos de investigación extranjeors donde se nos esperaba el día 1 de Octubre y que, en muchos casos, habían tramitado para nosotros credenciales, visados, alojamiento, o espacios de investigación. Ahora, y en el mejor de los casos, los investigadores españoles sólo nos podremos incorporar a los centros de destino a mitad de curso, lo que además del bochorno individual, implica un enorme daño a la imagen de la ciencia española.
El resultado de este desastroso proceso es que, ahora mismo, hay alrededor de mil jóvenes investigadores que están en el aire, sin saber si presentarse a plazas, trabajos o a contratos de investigación puesto que habrían de abandonarlos de ser finalmente seleccionados para uno de los contratos postdoctorales. Por si esto fuera poco, el Ministerio ha decidido que todos aquellos investigadores que hayan logrado encontrar un contrato en el extranjero mientras se resuelve la convocatoria verán descontados de su contrato postdoctoral los meses que hayan estado contratados. Sin duda, todo un aliciente para fomentar la movilidad de los investigadores."